Tu cerebro también se acostumbra a las rutinas
Solemos asociar ciertos lugares con determinadas actividades. La cama es para descansar. El sofá puede significar ver una serie. ¿Y el escritorio? Idealmente, es el lugar donde las cosas comienzan a hacerse.
Crear una rutina alrededor de tu espacio de trabajo puede ayudar a convertirlo en una señal de que llegó el momento de concentrarse.
No tiene que ser complicado. Puede ser preparar un café, guardar el teléfono, abrir las mismas aplicaciones o simplemente darle play al mismo tipo de música de fondo.
El objetivo no es crear el ritual de productividad perfecto. Es crear un comienzo familiar.
La música también puede formar parte del ritual
La música puede ser algo más que un sonido de fondo. Puede convertirse en una pequeña transición entre “estoy descansando” y “voy a trabajar”.
Una investigación publicada en Applied Cognitive Psychology analizó cómo la música de fondo puede influir en el desempeño cognitivo, aunque sus efectos pueden variar dependiendo de la tarea y de cada persona.
Y esa diferencia es importante. No existe un tipo de música que automáticamente haga que todo el mundo sea más productivo.
En cambio, la banda sonora adecuada puede simplemente ayudar a crear un ambiente en el que empezar se sienta un poco más fácil.
El sonido de entrar en modo concentración
Una vez que estás trabajando, los cambios constantes en tu entorno pueden hacer que sea más fácil perder la atención.
Una playlist instrumental constante puede aportar una capa estable de sonido sin exigir el mismo nivel de atención que una conversación, un video o una canción cuya letra conoces demasiado bien.
Ahí es donde entra The Work Room.
No se trata tanto de hacerte trabajar más rápido, sino de crear una atmósfera en la que sentarte y comenzar resulte un poco más sencillo.
Tu escritorio, tus reglas
No existe una única forma correcta de construir un espacio de trabajo.
Algunas personas necesitan silencio absoluto. Otras prefieren música, sonidos ambientales o un poco de ruido de fondo.
Algunas trabajan mejor en una habitación perfectamente ordenada. Otras consiguen sus mejores ideas rodeadas de cinco tazas de café y montones de papeles de dudosa organización.
Lo importante es descubrir qué te ayuda a entrar en tu propia versión del modo concentración.
Un pequeño ritual puede cambiar el comienzo
No necesitas una rutina matutina complicada ni un escritorio perfectamente aesthetic.
A veces el ritual puede ser tan sencillo como:
Abrir la computadora.Alejar el teléfono.Darle play.Comenzar con una tarea.
Los primeros minutos suelen ser los más difíciles. Una vez que empiezas, el resto puede sentirse mucho más manejable.
Bienvenido a The Work Room
Trabajar no siempre tiene que sentirse intenso.
A veces se trata simplemente de crear un pequeño espacio donde tu atención pueda asentarse, tus ideas puedan avanzar y la siguiente tarea no parezca tan abrumadora.
Así que prepara tu café. Ordena un poco tu espacio. Ponte los audífonos.
Y dale play.
“La concentración no siempre comienza haciendo más. A veces comienza creando el espacio para hacer una cosa a la vez.”
Entra a The Work Room de Viberse.
Fuente de la cita
Applied Cognitive Psychology — “The effect of background music on cognitive performance”Investigación que analiza la relación entre la música de fondo y el desempeño cognitivo, incluyendo cómo sus efectos pueden variar dependiendo de la tarea y de cada persona. Applied Cognitive Psychology — Wiley Online Library



